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¿Has pensado o soñado con que tu casa sea un lugar acogedor y cálido donde las personas se sientan bienvenidas, amadas y aceptadas?

¿Crees que es posible realizar pequeñas acciones que movilicen a tu familia y a tu hogar para ser espacios donde la espiritualidad sea vibrante y transformadora?

En la vida de Jesús y en la de los primeros cristianos encontramos un modelo para relacionarnos con nuestras familias y cercanos que puede revitalizar nuestra fe.

Para adentrarnos en esta temática te quiero invitar a revisar los resultados de un estudio realizado en 2018 en USA (1) que buscaba descubrir como se ve la fe en el diario vivir de una familia cristiana con hogares que disfrutan de una espiritualidad vibrante. Además se preguntaron si las familias cristianas como la tuya y la mía podían beneficiarse de esta información para que sus hogares se vivenciaran mas vibrantes en la expresión de su fe. Del estudio participaron madres y padres de niños y adolescentes, abuelos, personas solteras y jóvenes.

Los resultados del estudio fueron presentados en un libro llamado The Vibrant Households y la información recopilada puede ser de mucha inspiración y esperanza para cada uno de nosotros, considerando que estos descubrimientos ya estaban descritos en la manera en que Jesús se relacionaba con las personas.

El estudio dejó en claro que los cristianos que poseen una fe vibrante y creciente están emulando a la iglesia primitiva descrita en el nuevo testamento (Hechos 2), cuya fe profunda valoraba el compañerismo y el partimiento del pan, la oración y la lectura de la palabra de Dios juntos y demostrando y experimentando un amor cristiano contracultural.

Por que es importante que pensemos en esto? Porque nuestros niños y nuestros adolescentes no están creciendo en el mismo ambiente que lo hicimos nosotros, ellos están desarrollándose en espacios sociales y culturales mucho mas desafiantes que los nuestros y necesitan crecer en espacios seguros donde la fe los mueva, los inspire, los aliente y los forme con alegría.

Vemos en el ministerio de Jesús y también en la iglesia de Hechos algunas de las conclusiones que este estudio genero: los hogares con una espiritualidad vibrante tienen tres características principales:

1- Mesas ruidosas: Mateo 9.9 -11

¿Qué significa que sea habitual que en nuestra casa haya “mesas ruidosas”?

No estamos hablando de mesas donde todos gritan y nadie se escucha, tampoco de una cena donde el programa que están dando en la tele tenga mas que decir que aquellos sentados a la mesa. Estamos hablando de participar de conversaciones espirituales: hablar sobre Dios y la fe semanalmente.

¿Y cómo se logra esto?

Otra vez podemos ver que las familias que suelen tener este tipo de conversaciones profundas también suelen compartir la vida en otras cosas más sencillas, como comer juntos o colaborarse en las tareas de la casa.
Se ha estudiado incluso que comer junto con tus hijos una vez al día por lo menos es un factor protector frente al consumo problemático de drogas y alcohol.
Estamos hablando de hogares donde los sentimientos comunes de sus integrantes son: amado, seguro, tranquilo, alegre, relajado, cómodo.

Tal como Jesús invitaba a sus discípulos a sentarse alrededor de la mesa, incluso fue criticado por ello en ejemplos como el de Mateo, podemos involucrarnos con nuestra familia en compartir la mesa.

¿Y qué pasa si vivo solo?

Una vez pasada la cuarentena o por videollamada, incluye a personas a tu mesa con quienes puedas tener este tipo de conversaciones y puedan crecer juntos en su fe.

  • ¿Sobre qué temas suelen hablar en la mesa de tu casa?
  • ¿Con qué personas fuera de tu familia te sentirías cómodo teniendo una conversación espiritual mientras comen juntos? ¿Cómo se han iniciado este tipo de conversaciones en el pasado?
  • ¿Qué acciones pequeñas pero significativas podrían realizar como familia para crecer en esta área?

Algunas ideas:

Comienza lentamente.

  • Si tu familia no acostumbra a tener este tipo de conversaciones mientras comen juntos, da pequeños pasos:
  • ¿Qué les pareció la película que vimos?,
  • Cuenta alguna anécdota de tu día, si tienes una mascota, llévala a pasear acompañado de otro miembro de tu familia y sorpréndete de las conversaciones que puedan surgir.

Comienza a destacar lo positivo que ves en las personas de tu familia:

  • Aprecio mucho que hayas ayudado a tu hermano hoy, sé que no fue fácil.
  • ¡Gracias por ofrecerte a lavar los platos!
  • Me alegra mucho ver el esfuerzo que has puesto en participar de tus clases en línea.
  • ¡Qué rica está esta comida, gracias por el cariño que significa.

Pregunta en distintos momentos del día: ¿cómo puedo orar por ti?

  • Si los abuelos están de visita, pregúntenles sobre los juegos que jugaban cuando eran niños, como era la casa donde vivían, como se conocieron…
  • Invita a tomar helado a tus hijos por separado.
  • Salgan a caminar juntos, miren fotos…
  • Interésate en su mundo: Aprende sobre los temas que les interesan aunque no sean tus temas favoritos.

Jesús era una gran maestro haciendo preguntas, solo necesitamos conocerlo a El y sabremos cómo crecer en compartir la mesa.

2- Oraciones espontáneas: Hechos 28.11-16 y 30-31

¿Cuál ha sido tu experiencia tratando de orar con las personas que conforman tu hogar?
Quizás te da vergüenza orar con otros o quizás tus hijos no te toman en cuenta o “no se lo toman en serio”. Quizás tu experiencia de oración comunitaria sea frustrante, quizás ni siquiera lo has intentado.

 

   ¿Qué significa que en un hogar con una fe vibrante haya “oraciones espontáneas”?

Las familias y hogares con una fe vibrante oran juntos, leen la Biblia y tienen conversaciones sobre Dios de manera regular.

El estudio del cual les comenté indica que hay una fuerte correlación entre realizar practicas espirituales juntos y realizar otras variadas actividades entretenidas dentro de la casa. Aquellos hogares que oran juntos o leen la biblia juntos suelen comer la cena juntos, ver películas o series juntos, compartir sus emociones, compartir el desayuno, entre muchas otras cosas…

Este descubrimiento acaba con la idea que las familias que oran y leen la biblia son aburridas, rígidas y serias. Por el contrario, muestra que hogares con una fe vibrante son divertidas y valoran estar presentes, interesados y comprometidos con la vida del otro.

Además, cuando una familia se relaciona con Dios unida, se prepara de mejor manera para enfrentar los tiempos difíciles que puedan venir.

Entonces, ¿cómo podemos crecer en este ámbito? De la misma manera que inicias una fogata: con una pequeña chispa…

Comienza por aumentar el tiempo que pasan juntos jugando, comiendo o simplemente divirtiéndose.
Quizás estas pensando que sugerir aumentar el tiempo que pasamos juntos en medio de una cuarentena parece una mala broma. Pero lo que te sugiero no es solamente habitar una misma casa, es ser intencionales en pasar tiempo juntos: deja tu celular a un lado, apaga la tele mientras comen, jueguen a las cartas, participen todos juntos en la preparación de las comidas… “partían el pan juntos, mucho mas que la SANTA CENA”.

Incluye una breve oración al momento de ir a dormir o antes de salir de casa en la mañana. Ora de manera sencilla y genuina. Una pequeña oración de memoria puede ser una buena alternativa.
Escriban algunos versículos significativos para su familia y pónganlos en distintas partes de la casa, tal como nos invita Deuteronomio 6.
Compra una biblia nueva que sea colorida y atractiva y déjala en algún lugar visible de tu casa.

Si quieres añadirle otro tronco a tu fogata: si algún miembro de la familia expresa preocupación o tristeza por alguna situación, digan juntos una breve oración y preséntenle la situación a Dios. Incluye tiempos de lectura de la Biblia en épocas especiales del año como Adviento, Semana Santa o en vacaciones. Pregúntense mutuamente algo que hayan aprendido de Jesús en los últimos días mientras comen juntos. Creen una jarra llena de palitos de helado que tengan los nombres de personas por las cuales quieran orar.

¿Qué otras ideas podrían ser apropiadas y entretenidas para crecer en esta área como familia? No lo hagan como otra tarea mas que realizar, si no como acciones alegres y naturales del día a día. La espontaneidad es un gran aliado para lograr estas cosas.

3 – Puertas abiertas: Juan 1.35-39 y Hechos 16.14-15

La hospitalidad, al igual que la formación en la fe, requiere intencionalidad. Además, la hospitalidad bendice a aquellos que reciben tanto como a aquellos que son recibidos.

Mantener nuestra puerta cerrada es seguro y cómodo, podemos quedarnos en nuestro desorden, ya sea estructural, emocional o espiritual. Pero el nuevo testamento repite una y otra vez que la hospitalidad es central en la vida de los discípulos de Jesús. Abrir las puertas de nuestra casa es una acción de vulnerabilidad y honestidad.

Piensa en el tiempo pre-cuarentena: ¿cuán seguido invitabas gente a tu casa? Sueles invitar personas que no son de tu familia extendida a tu casa?

Cuando la pandemia pase, comencemos a abrir nuestra puerta para:

  • Organizar una cena con amigos
  • Organiza una noche de juegos
  • Ora por las personas que han visitado tu casa
  • Busca maneras creativas de conectar con tus vecinos, los conoces? Confiarían ellos en ti si tienen alguna emergencia?
  • Acepta ayuda de tus conocidos para resolver asuntos sencillos en casa
  • “Adopta” a un joven, anciano o familia de tu iglesia para estar pendiente de ellos.
  • Se familia de acogida

CONCLUSIONES

Sientes que es imposible? Jesús nos dio el espíritu santo para que podamos sanar nuestras relaciones y crecer en ellas. Mientras avancemos en parecernos mas a Cristo, irá apareciendo en nuestra vida el fruto del espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio.

Jesús es nuestro modelo de relaciones intimas y sanas: él vivió en medio de la gente, tocó a leprosos, compartió la mesa con los despreciados, sintió dolor por el dolor de sus amigos, lloraba, tenia compasión. El no solo enseñaba a grandes multitudes, el fue un paso más allá a e invitó a la gente a acercarse a El. No solo intercambió teorías, el conversó con hombres, mujeres y niños sobre su reino. Y lo más precioso, la mayoría de las veces, estas conversaciones ocurrieron en el día a día en las casas de aquellos que caminaban con él. “Vengan y vean”, le dijo a sus discípulos.

No te tomes a la ligera el modelo de Jesús. Su habito de comer con personas fue lo que mas prontamente lo metió en problemas con los lideres religiosos. La manera en que se comportaba con hombres y mujeres fue revolucionaria. Es mismo Jesús es el que quiere ayudarte a que puedas tener una familia y una casa donde los frutos del espíritu son comunes.

La vida de Jesús y la manera en que El se relacionó con las personas es suficiente para caminar nuestro día a día con esperanza, porque no hace falta cambiarnos de casa, no hace falta ser rico, no hace falta ser mas culto, solo falta aprovechar la riqueza de nuestras rutinas diarias y vivirlas como Jesús.

En otras palabras, la mesa está puesta y la comida está servida. Conversaciones espirituales es algo que cada persona de nuestro hogar esta hambriento de tener, porque estamos hechos para ello. Dios quiere que nos relacionemos mutuamente con intimidad y mientras mas lo hagamos, mas vibrantes espiritualmente serán nuestras familias y nuestros hogares. Dios usó las palabras para crear en el Génesis, tú también puedes hablar palabras que sanen corazones, que acerquen a nuestros niños y adolescentes, palabras que bendigan y liberen.

(1) Barna Group, Households of Faith: The Rituals and Relationships That Turn a Home into a Sacred Space (Ventura, CA: Barna Group, 2019)